¿Cuantas horas habré dedicado a
la pesca de mi rudo amigo?.
Ni lo sé ni lo sabré nunca, pues las horas parecen segundos cuando acecho
al Bass, unas veces con suerte otras con no tanta, pero solo el
hecho
de pensar que allá abajo está o debería estar mi amigo me hace estar en
una tensión permanente.
Tensión?, que tontería pensarán muchos de los que lleguen a leer este
relato. Lo que pasa es “que sarna con gusto no pica” y es así de
sencillo y no tiene otra explicación. Una
tensión que te hace pensar que cada enganchada con el fondo, con la
vegetación, etc. Pueda ser el reencuentro con un amigo tan añorado. La
misma tensión que te hace tener unos monólogos interminables contigo
mismo, como por ejemplo, puede ser:
- (pescador 1) Seguro que están
debajo de aquellos árboles hundidos .
- (pescador 1) Pero joder, es imposible hace diez minutos que he estado allí y no he tenido ni picada.
Cabro...
- (pescador 1) Tal vez si pongo este vinilo“X”, pero tengo que estar muy
atento.
- (pescador 1) No te preocupes, que si pica serás el primero en saberlo.
Locura ? No. Pura y
sanísima diversión que a muchos les sonará familiar y a otros les parecerá que el que escribe no es normal. Pero no me importa, yo
mientras tanto a seguir pescando a mi amigo el BASS.
Recuerda que los amigos son para conservarlos y que un amigo es un tesoro,
si quieres reencontrarte con nuestro común amigo trátalo con cariño y
déjalo vivir.