...Abro
los ojos muy lentamente, casi con miedo, miedo a la posibilidad de
que talvez no encuentre lo que tanto estoy deseando. Poco a poco,
las imágenes van ganando nitidez y una sensación de paz y
tranquilidad invade mi ser, estoy donde quería estar,
estoy....... a la orilla del río, recostado bajo la sombra de un
árbol, esperando la fresca o una posible eclosión.
Sin moverme observo los destellos de luz producidos por el sol que
se escabulle aprovechando el leve movimiento de las ramas; varios
de ellos me molestan los ojos....... que debo cerrar de tanto en
tanto, y otros, un poco más potentes, pasean sobre mi brazo, de
una forma tan tibia y suave que hasta podrían confundirse con las
caricias amorosas de una mujer preocupada.
Pienso entonces en esos intentos de captura bajo el sol abrazador
y el fracaso total, tal vez a esas truchas, les interesaba mas que
moverse en procura de algún alimento, estacionarse en el más
oscuro y fresco lugar.
Entonces decidí imitarlas y así llegué a donde ahora estoy,
recostado bajo la sombra de un árbol, esperando la fresca o una
posible eclosión.
Los juegos de luces y sombras, los colores, los sonidos del correr
del agua y de las brisas en las ramas, esos extraños sonidos del
silencio, ese inconfundible lenguaje natural, todo, absolutamente
todo, encaja perfectamente con el lugar.............menos ese
olor, no es de hiervas, de tierras o de flores, ese
olor.........yo conozco ese olor!!
Ese olor es de sábanas limpias y pisos recién trapeados, es olor
de pasillos de silencio, paredes blancas sin cuadros, murmullos
lejanos, y una puerta que deja ver gente pasar, uno pasa de verde
por cada dos o tres que pasan de blanco.
Confundido y sin intención de analizar demasiado esta mala
jugada, perdido entre la fantasia y la realidad y en un intento de
aferrarme a lo que mas me gusta, trato de levantarme para llegar
al río, pero siento un ardiente tirón en mi brazo izquierdo y no
puedo alcanzar mi caña, ¡¡ tengo una manguera clavada !!,
aturdido, trato de sentarme en el pasto y un montón de cables
prendidos en el pecho me tiran otra vez contra la cama.
Cierro los ojos, no quiero ver nada, mi cuerpo está tenso, se me
está inquietando el alma, siento que algo o alguien, para bien o
para mal, me esta queriendo arrancar de donde tan tranquilo
estaba.
Mientras lucho con todas mis fuerzas para ver el árbol
nuevamente, veo que, por donde antes pasaban, ahora entran a verme
uno de blanco y dos de verde.
Uno me toma el pulso, otro me acomoda la manguera que algunos
momentos atrás casi me haba arrancado, y el tercero con voz
suave, me dice que esté tranquilo, que solo es una simple
operación, son unos pocos minutos, y no me va a pasar nada.
Escucho a mi derecha un suspiro de mi mujer que, preocupada, me
acaricia el brazo de una forma tan tibia y suave que podría
confundirse con el pasear de unos rayos de sol, que se escabullen
aprovechando el leve movimiento de las ramas.
Sin abrir los ojos la veo............. y la veo sonriente........
porque me conoce tanto que sabe que puedo estar con ella,
disfrutando sus caricias y soportando la gente de blanco, las
mangueras y los cables, o puedo estar donde yo quiero, a la orilla
del río recostado bajo la sombra de un árbol, esperando la
fresca o una posible eclosión.
Flyheart
Pesco con mosca porque me lleva al rio............ cuando puedo.
Y cuando no puedo............ me lo trae.
Flyheart, desde Argentina |