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Pesca
en el Otoño
Desde
hace algunos años vengo alargando la temporada de pesca durante los
meses de septiembre y octubre. Más que por un afán de sacar un número
mayor de truchas, es para pescar y ver los comportamientos de esta
especie diferentes de las clásicas fechas, de marzo a agosto, en las
que por una rutina mal entendida, se sigue condicionando la apertura y
cierre de la temporada de pesca.
Nuestros
gestores de pesca, Consejo Provincial , Asociaciones y Federación de
Pesca, mantienen año tras año, que la fecha de apertura en los ríos
de León, debe realizarse atendiendo al mes en que cae la Semana Santa,
con unos criterios turísticos desfasados. Con esta premisa, la
temporada se abrirá, unos años en el mes de marzo, otros en el de
abril. Los señores que integran este Consejo, desconocen un hecho
biológico, que se llama la "freza". Nuestros ríos no son
todos iguales, presentan unas características diferentes, son su
denominador común, esta diversidad hace que no encontremos dos ríos
iguales. .
Todos
los ríos y arroyos de montaña, tanto si se levanta la veda en marzo o
en abril, sus TRUCHAS NO HAN DESOVADO TODAVIA, hay años en que como
consecuencia de un invierno con abundantes nieves y frío, incluso se
puede aún retardar más y no frezar hasta el mes de mayo. Con lo que
supone esta apertura turística de nuestras aguas, perdida total de las
puestas realizadas. Pero es que en los últimos tiempos, los ríos de
media montaña, e incluso los de llanura, empiezan a sufrir un retraso
considerable en sus puestas. En los meses de marzo y de abril, todavía
podemos observar las cavas realizadas por las truchas en sus frezas. De
alguna forma podemos estar destruyendo las huevas a punto de salir.
Creo
que debemos dejarnos de abrir la temporada con unos criterios basados en
conceptos que podían ser válidos hace cincuenta años, cuando las
truchas se salían de los ríos, eran cuatro los que pescaban. Debe
retrasarse todo lo posible, teniendo en cuenta que en los meses en que
se abre las mayoría de los ríos, todavía no se ha completado el ciclo
reproductor, y estamos matando el futuro para los años venideros. Pero
parece que este hecho que se produce todas las temporadas puntualmente,
no preocupa ni tan si quiera a los propios pescadores. Mucho menos a los
"gestores de pesca", que lo único que están deseando es
despachar cuanto antes los permisos, que no se les moleste, se
encuentran muy a gusto en sus despachos. Las Asociaciones de pescadores,
incluidas aquellas, que en sus siglas y estatutos, manifiestan que sus
fines son la protección de los salmónidos y la pesca sin muerte, por
supuesto de cara a la galería, junto con las otras Asociaciones que
solo les interesa conceder a sus asociados unas ventajas para el
descuento de los permisos de pesca, no quieren saber nada de una
gestión de pesca progresista y sostenida. No digo nada de la
Federación de pesca. Organizar muchos concursos y campeonatos, aunque
sea a consta de restar lugares de pesca , tanto en los cotos como en lo
libre, en detrimento de un colectivo de pescadores, que no tienen donde
ir a lanzar sus moscas en el día de la apertura. Cuando estos federados
y "elites" tiene a sus entera disposición un coto de pesca,
repleto de truchas repobladas para que se demuestren a sí mismos los
buenos equipos de pesca que poseen y lo "buenísimos"
pescadores que son. Les sacan en los periódicos, con foto incluida . A
píe de página , incluyen las coletilla de "ecologista".
Todos
estos desconocen que existe una pesca muy bonita, con un gran arraigo en
otros países, que se empieza a imponer en otras Comunidades, pero en
León tienen miedo a imponerla. Perfectamente, la temporada puede
alargarse hasta el mes de octubre, e incluso a noviembre. Supeditado
este alargamiento a unos criterios como pueden ser, solo para los ríos
que mantengan un caudal suficiente de agua, no se detecten incipientes o
adelantamiento en las frezas, así como las circunstancias
climatológicas a tener en cuenta. Su pesca sería sin muerte. Pudiendo
acogerse a esta prolongación de la temporada, tanto las aguas libres,
como los acotados. Voy más lejos, en los cotos denominados intensivos,
la temporada podría continuar mientras la demanda de pescadores lo
pidiese, no se detectase por la guardería que las truchas con las que
se han repoblado estos intensivos, puedan frezar. En ese momento, se
cerraría su pesca. Por supuesto, es sin muerte. Ahí dejo estas ideas,
los que quieran y sepan entender, pues que las recojan y las pongan en
práctica, cuanto antes mejor. Acomodemos la apertura de la temporada al
ciclo biológico de nuestras truchas, no a unos criterios mercantilistas
de dudosa rentabilidad, ofertando una pesca con más duración en el
tiempo, cuando los ríos se encuentren en óptimas condiciones . No como
ahora, que en los meses de marzo y abril, en los que si seguimos
pescando, lo que hacemos es destruir todas las puestas de ese año.
Después, no nos lamentemos que cada año que pasa hay menos truchas en
nuestros ríos.
Esta
pesca, yo la he practicado en otros países de Europa, con una alto
rendimiento, de gran satisfacción a la hora de disfrutar con las
capturas que he hecho. Personalmente, es una pesca mucho más relajante.
Hay mucha menos gente por el río. Han desaparecido todos aquellos que
lo único que les interesa es ir a por carne. Quedamos los que nos
consideramos verdaderos pescadores, los que solo vamos al río a
disfrutar del entorno y de la pesca, practicando la pesca sin muerte, no
solo durante el otoño, sino en toda la temporada. Duela a quien le
duela, se me critique todo lo que quieran, no saben hacer otra cosa, por
decir, no saben ni pescar. Me dá exactamente igual.
El
río es diferente, el paisaje cambia, el comportamiento de las truchas
difiere bastante del que tienen a lo largo de la temporada.
Los
días son más cortos, esto supone que la actividad de las truchas
alguna veces se sale de las normas habituales. Pueden estar cebándose
durante largas horas, con lo que la pesca se hace preciosa ,de una
calidad por el tamaño de las truchas que se ceban.
La
caída de las hojas, cubre agua de un manto marrón, la mayoría de las
veces de una belleza indescriptible. Pudiendo incluso dificultad los
lances, al no quedar ni un resquicio de río libre. O me hace intentar
una posada de las denominadas de libro, sobre una trucha que se está
cebando en un pequeño hueco de agua que han dejado libre las hojas
arrastradas por la corriente. "Me encanta". Esto, se lo cuento
a muchos pescadores, no lo entienden. Para mí, ésta es la verdadera
pesca, la que me hace sentirme realizado, me olvido de todo lo que me
rodea, e intentar aprender cada día que pasa todo lo que pueda.
Inculcar a mi hijo Álvaro para que encuentre este mismo camino.
Recuerdo, hace un par de años pescando el reo en Asturias, un gran
pescador francés , GUY ROQQUES, hablando con mi hijo, que me
acompañaba en aquellas jornadas de pesca, le dijo una frase que me
llenó de emoción, recordándome, que es a él al que debo enseñar
todo lo poco que puedo saber sobre la pesca.
-Álvaro.:
"Sigue la estela de tu padre". Desde ese día mi mejor y
único compañero de pesca, mi amigo, con el que viajo, pesco y conozco
nuevos gentes y ríos, es Álvaro, siendo para mi un orgullo que
comparta todo esto conmigo. Puedo decir que con su fuerza y su juventud,
me está dejando atrás, de lo cual me alegro y a ello le animo.
No se
me olvida su cara de satisfacción cuando pescó su primera trucha a
mosca seca. Coto de Sardonedo. Antes de que quedase relegado a la ruina
que es hoy. Final del Coto. Caída de la tarde. No había sereno, pero
alguna trucha empezaba a moverse. Pescaba con una saltona, de un tamaño
medio, ya que las naturales que revoloteaban tenían ese aspecto. Al
comienzo de uno de los pequeños ganchos que forma el Orbigo en esa
zona, un gran trucha se cebó, haciendo una gran burbuja de agua en su
movimiento. Lanzó con una precisión admirable, posando la mosca a la
derecha de donde se suponía se encontraba la trucha. Esta,
prácticamente sin darla tiempo a posarse, se la tragó. Muy buena
captura, supero con creces el kilo y medio. Álvaro se hizo con ella de
una forma admirable. No usando ningún tipo de sacadera, cogiéndola con
la mano y devolviéndola viva al agua. Su primera trucha , su primer
acto de captura y suelta.
En
estas fechas ya finales de temporada, sobre todo por que las truchas que
quedan en los ríos, pueden estar muy picadas, a veces es necesario
emplear otro tipo de sistema de pesca como puede ser el pescar a ninfa.
Me ha
ocurrido, sobre todo en días desapacibles, no habiendo ningún tipo de
eclosión sobre el agua, las truchas se han movido en aguas profundas y
medias, a diferentes tipos de ninfas, más o menos plomeadas.
Estos modelos de ninfas pueden ser.
OREJA
DE LIEBRE OLIVA.
Anzuelo:
número 12.
Seda de montaje: oliva.
Cercos: cortos de tres fibras de faisán.
Cuerpo: dubbing oreja de liebre oliva.
Torax: "
"
" montado en forma realzada.
Brinca: hilo de cobre.
Saco alar: pluma de pato marrón.
Con
las puntas de esta pluma montaremos unas incipientes patitas abatidas
sobre el cuerpo. Suelo sustituir el saco alar en pluma de pato marrón,
por unas fibras de avestruz de color negro, con un resultado a veces
sorprendente.
OREJA
DE LIEBRE DE CONJUNTO.
Anzuelo.
Número 12.
Seda de montaje. Marrón al tono de la oreja de liebre.
Cercos. Fibras de faisán. Cortas.
Cuerpo. Oreja de liebre natural.
Brinca. Hilo de cobre.
Alas. Dos muy incipientes, cortas y de color gris medio.
No
necesita nada más para funcionar. Sin lastrar, o muy ligeramente. Tiene
que imitar a las naturales ascendentes, por lo que se debe acompañar
esos movimientos con la caña.
Como
el empleo de artificiales no es un campo cerrado, por el contrario,
está abierto a la imaginación de cada pescador, cada uno puede usar
las que crea más efectivas, pero en estos meses de otoño, las truchas
lo que piden es que se las presente algún tipo moscas, diferentes de
las que han estado viendo durante toda la temporada. De ahí, muchas
veces los rechazos a las clásicas imitaciones que las ponemos delante.
Estas dos, son de probada eficacia, pues yo las empleo, no solo con las
repobladas. Funcionan muy bien con las pocas autóctonas que van
quedando.
Me he
encontrado con eclosiones de larga duración en el tiempo, o muy cortas.
El sol en estas fechas ya no tiene toda la fuerza necesaria para
calentar las aguas, unido a que los días son más cortos. Pero en un
día en concreto del finales del mes de octubre, que parecía que iba a
ser uno más de pesca. El hecho de que se pusiera a llover de forma
suave y continua, hizo que se produjera una gran salida de efémeras,
poniéndose las truchas a cebarse como locas, además durante parte de
toda la jornada de pesca. Además, si tenemos la suerte de encontrarnos
en esos momentos en el río, me supongo que el gozo va a ser total.
La
prolongación de la temporada, más allá de los clásicos meses de
marzo hasta finales de agosto, en esta Comunidad encuentra una serie de
obstáculos de difícil solución. Aguas de dominio público, gestión
en manos de las diferentes órganos de decisión, que no se encuentran
en la provincia para la que están dictando unas normas en materia de
pesca, desconociendo toda la problemática de los ríos de León.
Oposición por parte de determinados colectivos a que la iniciativa
privada pueda gestionar determinados tramos de ríos, compartida con la
gestión pública a cargo de los órganos competentes. ¿Porqué no se
dá paso a la empresa privada en la explotación y gestión de los
ríos? Sé que este tema para algunos colectivos y Asociaciones de
pescadores lo consideran tabú, no queriendo ni oír hablar de que se
puedan arrendar y explotar las aguas privadamente. Confunden la
titularidad de las aguas, que siempre serán de dominio público, ya que
la administración, no debe, ni puede desprenderse de esta titularidad,
pero sin hacer dejación de este dominio, perfectamente se puede dejar
en manos de la empresa privada la explotación de las ríos. Siendo
compartida esta gestión privada, con la realizada por las diferentes
administraciones públicas que tengan competencia en esta manera.
Habría una gestión publica, que ofertaría sus servicios en materia de
pesca, cotos, tramos libres, permisos, junto con una gestión y
explotación particular de determinados cotos, expedición de permisos,
con un control por parte del ente público que tenga esta competencia.
De momento solo voy a dejar esbozados estos apuntes, que seguramente,
pese a quien pese, intentare desarrollarlo más ampliamente en un
artículo próximo.
TEXTO Y
FOTOS: Álvaro López Tristán
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