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Navidad
en el Río
La línea volaba suavemente
en ese atardecer espectacular, el pescador se perdía en el paisaje
y una hermosa trucha ocupaba toda su atención, de pronto, sintió
que su mosca se había enganchado en una rama, como siempre, en el
peor momento y cuando menos lo esperaba, le extrañó porque no
recordaba haber visto algún arbusto atrás, pero unos extraños
reflejos en el agua lo hicieron voltear.
No podía creer lo que veía, su mosca se había enganchado en un
árbol de Navidad, aunque le era difícil mover las piernas se
arrimó lentamente mientras, con la mirada, buscaba testigos de lo
que acababa de pasar. Cuando llegó a él y mientras desenredaba la
mosca de entre las guirnaldas vio a los pies del hermoso árbol una
pequeña caja adornada con un moño colorado, no le quitó los ojos
de encima hasta que su línea estuvo correctamente guardada.
Volvió a buscar los testigos que no encontraba y entre sueño y
realidad, con temor a cerrar los ojos, apostó al sueño y decidió
participar en él.
Se sentó para abrir ese paquete que ahora ya era un regalo de
Navidad y adentro solo encontró una carta que leyó con gran
atención, apenas alumbrado por tenues destellos de color.
La carta
decía.
"Estimado
señor pescador, como usted debe imaginar, es mi gran preocupación
regalar siempre, dentro de mis posibilidades, lo que más se desea,
por eso, con gran satisfacción, le regalo hoy a usted, un árbol,
un pájaro, una flor, un pedazo de río, una trucha y mucho amor,
mucho más de ese amor que le alimenta la capacidad de disfrutar y
cuidar.
Pero eso sí, nunca sabrá cual trucha, cual árbol, cual río o
cual flor; entonces estará usted cuidando absolutamente a todas las
cosas como si fueran suyas aunque sienta que la suya es siempre la
mejor.
En estas fiestas todos los pescadores del mundo recibirán un regalo
igual, es mi deseo que todos cuiden todo lo de todos como propio,
entonces ya no hará falta que el año entrante deba volver para
regalarles más.
Con cariño
Papá Noél."
El pescador se
encontró sentado a la orilla del río, sin caja, sin moño, sin
árbol, pero cuando levanta la vista, todo lo ve con distintos ojos,
aún sintiendo que acaba de volver de un sueño, desenrolla su
línea y en su primer cast, el río se lleva algo que vuela de su
mosca, nunca sabrá que fue, pero él prefiere pensar que era un
pedacito de adorno de su árbol de Navidad.
Flyheart
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