LA PESCA DE LA LUBINA AL LANZADO CON SEÑUELOS
ARTIFICIALES (continuación)
LOS PECES ARTIFICIALES
Los peces artificiales son
unos señuelos de gran rendimiento, hasta el punto de que, recogido
de forma uniforme y mecánica, puede llegar a
incitar
a las lubinas a perseguirlo, pero realmente, si se usa adecuadamente,
creo que puede conseguir más peces de trofeo que ningún otro
señuelo artificial.
Para esto, si no lo ha
utilizado nunca, debe aprender a utilizarlo, observar su movimiento, ver
a que velocidad de recuperación su forma de moverse se asemeja más a
la de un pez que vive en las aguas donde pesca, y comprobará que si
cambia su velocidad se modificara su forma de nadar. Tiene que
encontrar aquello que incite a las lubinas a tomarlo como si fuera una
presa real.
Existen peces artificiales en
colores, tamaños y tipos suficientes para hacer frente a cualquier
situación de pesca; y, en principio podemos dividirlos en tres
apartados fundamentales, los flotantes, los suspendidos y los
sumergidos. Los primeros flotan en reposo y se hunden, más o menos
profundamente, al recogerlos; los segundos se hunden hasta el nivel
donde comience a recogerlos, permaneciendo en medias aguas estáticos
lo que los convierte en un señuelo realmente innovador, y por ultimo
los hundidos que profundizan lo que el pescador quiera.
Las posibilidades de pesca
con un señuelo "Rapala", "Yo-Zuri", "Aile
Magnet (Duel)", etc. Son tantas que el único limite es el de su
imaginación; el número de modelos es tan grande que vamos a tratar
de definir los que realmente son indispensables para la pesca de la
lubina.
En la casa Rapala se ha
revelado como extraordinariamente efectivo el 18 cm. flotante en sus
colores S, V y SSH. En la casa Yo-zuri destaca la serie Tobimaru en
sus colores C-4 y C-7; por ultimo la casa Duel realza su prestigio con
una maravilla de pez llamado Aile Magnet y particularmente el color
PCL da grandes resultados.
Actualmente las lubinas se
han acostumbrado a ver pasar los señuelos y ya no basta con lanzar y
recoger de forma mecánica, es necesario darle vida al señuelo y
sobre todo recoger despacio aprovechando las corrientes y
contracorrientes para hacerlo trabajar. La recogida debe ser
interrumpida de vez en cuando por momentos de parada en esas zonas,
para dejar que la corriente lo mueva.
Teniendo en cuenta que en
materia de pesca, no existe ningún teorema absoluto ni definitivo,
nadie puede asombrarse si decimos que la elección del tipo de pez
artificial y sus modalidades de utilización pueden ser totalmente
diferentes de un lugar de la costa a otro. Aunque en líneas generales
y estas se desprenden del sentido común, los modelos flotantes deben
usarse con aguas bajas, en tanto que los sumergidos se utilizarán en
aguas profundas; los modelos articulados se reservan para aguas
tranquilas pero con corriente, y los modelos pequeños (por debajo de
los 11 cm.) se utilizaran en aguas tranquilas.
En lo concerniente al color,
no se pueden dar reglas precisas, pues dependen de multitud de
factores, la mayor parte de las veces desconocidos, y aunque
consideramos que la lubina es capaz de distinguirlos, no sabemos a
ciencia cierta cómo lo hace. Mi criterio es utilizar en días claros
colores discretos que imiten a pez pasto que ellas estén
acostumbradas a comer y atacar (caballas, jureles, sardinillas,
lanzones, etc.); los días oscuros así como los amaneceres y
anocheceres aconsejan colores vivos y fantasiosos de
entre
los cuales destacan para mi sobre todos ellos el color amarillo limón
así como el color RH (cuerpo blanco y cabeza roja). Pero debemos
aclarar que no existen reglas empíricas solamente la experiencia nos
puede aportar datos fiables para el uso de uno u otro color. Y sobre
toda huya de la rutina, el hecho de que un color o un modelo
determinado le haya proporcionado buenas capturas no es una prueba
evidente de que sea el único válido; cambie de color de vez en
cuando, y si no consigue que las lubinas se dejen engañar por el que
está usando, cambie de color y modelo de pez artificial.
La recuperación del señuelo
es muy importante, si se pesca desde la costa, se debe lanzar de forma
paralela a la orilla y en sentido normal a las olas, por lo que se
debe hacer desde cualquier saliente que exista.
Esta recuperación,
aprovechando las crestas y los senos de las olas, interrumpida de vez
en cuando, es uno de los procedimientos más efectivos cuando las
lubinas persiguen a las pequeñas sardinas o a los mújoles o lanzones
(utilizaremos peces artificiales de 13 cm. flotantes). En aguas
profundas o zonas de acusada pendiente, y si no se ven signos de
lubinas cazando en superficie, el uso de peces artificiales sumergidos
puede, casi siempre, provocar el ataque de las lubinas.
LAS CUCHARILLAS
Las cucharillas deben su
principal atractivo al hecho de que permite lanzamientos muy largos,
que, en ciertos momentos, pesca en playa o pesca de robalos lejos de
la orilla, constituye una ventaja considerable. La cucharilla es útil
para la pesca entre dos aguas y pesca en aguas profundas ya que su
peso (entre 25 y 45 gramos las mas utilizadas) las hace muy adecuadas
para esta pesca.
Casi todas las cucharillas
son fundidas en una aleación de plomo y antimonio y luego se las
niquela o se las croma para comunicarles una cierta dureza; después
se le colocan dos anillas –llavero con un quitavueltas y un anzuelo
triple de tamaño adecuado a la dimensión de las mismas. Las
cucharillas más famosas son la Toby de ABU Garcia y la Sea Mepps
aunque las cucharillas Evy de Evia y las Toby-Jennsen se revelan
extraordinariamente eficaces, sobre todo cuando el mar esta bastante
movido.
Los modelos más productivos
son los de un peso comprendido entre los 28 y 43 gramos, que permiten
lanzamientos largos y una recuperación desigual, pues esta
recuperación exige un trabajo constante; como en cualquier otro tipo
de pesca dinámica, la atención del pescador debe estar continuamente
atenta a la acción de la cucharilla, pues cualquier forma de
recuperación mecánica es totalmente improductiva. Es preciso tener
en la mente la imagen de la cuchara en el agua y hacerla trabajar de
la forma más atrayente posible, y hacerlo hasta el ultimo instante,
pues un robalo puede lanzarse sobre la cuchara en el ultimo palmo de
agua.
Es muy conveniente conocer
perfectamente los fondos donde pescamos, pues sobre fondo de arena o
poco accidentado uno de los mejores métodos es dejar descender la
cucharilla hasta el mismo y recuperarla a tironcitos.
Los lugares que se deben
explorar son todos aquellos cercanos a las rocas que afloran en el
agua (que aquí en Galicia se llaman "cabezos"), los
remolinos cubiertos de espuma, los canales más profundos que se
dibujan en los fondos, los bordes de acantilados y en general todas
aquellas zonas donde sospechemos la existencia de lubinas. Y a no ser
que se pesque en playa abiertas, tal como contamos antes, es más
importante la precisión que la distancia en el lance. Es mucho más
productivo pescar a escasos centímetros de un cabezo o situar la
cucharilla en un pasillo entre rocas, que tratar de lanzar grandes
distancias.
Los colores mas atrayentes
suelen ser los plateados y los azules (estos últimos sobre todo en
arenales). Hay pescadores que añaden plumas o anguilas de goma y este
método es muy eficaz con el mar muy movido.
EL CHIVO
El chivo no es otra cosa que
una cucharilla muy pesada ideada por los pescadores gallegos y su
utilización es igual que cualquier cucharilla de iguales dimensiones
y peso. Sin embargo tiene un par de características propias:
Su construcción es una
aleación de plomo que permite malearlo en acción de pesca para que
su movimiento sea mas o menos zigzagueante y hacer que brille,
raspándole de vez en cuando con una navaja para darle poder de
atracción.
Se construyen normalmente en
cuatro medidas, numerados del nº1al nº4, con pesos que oscilan entre
los 50 gramos del más pequeño a los 124 gramos del más pesado.
Es un señuelo muy eficaz
cuando hace muchisimo mar y su uso fuera de las costas gallegas es muy
poco conocido. Esta armado con un par de anzuelos simples montados
mediante una línea de dacrón a diferente distancia y disimulados con
un mechón de pelos de las barbas de un macho de cabra (de ahí su
nombre de chivo).
LAS ANGUILAS DE GOMA
La anguila de goma es uno de
los señuelos de rendimiento más regular a lo largo de toda una
temporada; existen anguilas de goma de diferentes formas, tamaños y
colores y casi todas provienen de la goma de los tubos quirúrgicos;
comercialmente se las conoce como "escabelas" y se surten en
tallas que van desde el nº5 al 6/0 y en multitud de colores de los
que destacan los fosforescentes por su efectividad.
Es un señuelo para usar a
fondo o a medias aguas, y aunque en alguna ocasión pueden ser
atacadas cerca de la superficie, es un hecho que rara vez se produce.
Para su utilización es
preciso montar un plomo que nos permita lanzarlas a la distancia
conveniente y además moverlas cerca del fondo, y, cuando estos son de
arena, arrastrarlas sobre los mismos. En cuanto a su tamaño resulta
conveniente usar los modelos pequeños (de 15 mm.) en verano y
reservar para el invierno los de 20 mm; en cuanto a colores los
blancos suelen ser los mejores pero los colores vivos con aguas
turbias se tornan excelentes, esto prueba que en la pesca de la lubina
no hay nada absoluto y preciso.
De todas las anguilas de goma
las más productivas son sin lugar a dudas las que imitan a la anguila
de arena o lanzón que aquí en Galicia llamamos "bolo", los
más representativos son:
RED-GILL: Imita al bolo con
gran fidelidad, es muy eficaz donde haya lubinas sobre todo en fondos
mixtos de arena y algas. Esta construido en plástico flexible y
dispone de una especie de reflectores en la cola que lo hacen nadar de
forma muy atractiva. El tamaño más pescador suele ser el de 116mm. Y
respecto al color los más destacados son los claros, transparentes y
fosforescentes los cuales han dado grandes resultados en días
nublados y aguas turbias; los colores azules se pueden usar a
cualquier nivel y hora del día así como los colores verdes son muy
buenos en aguas frías y profundas has los 7 metros.
RAGLOU Y RAGBAR: Imita al
lanzón o bolo muy bien y debe utilizarse con un buldo plomado o
Bulrag de 30 ó 40 gramos que nos permitirá hacer lances largos al
rompiente donde comen las lubinas.
El Ragbar es posiblemente la
anguila de goma más productiva de todas debido a su gran versatilidad
y a su cabeza plomada que le permite llegar sin problemas a los
apostaderos de las lubinas. Lo distribuye la casa Ragot (también el
Bulrag y el Raglou) en multitud de colores (8 diferentes) y tamaños,
aunque los más adecuados para mí son los de 120 y 140 mm. Para
escolleras y playas y los de 160mm. Que pesan 45 gramos para los
acantilados y puntales rocosos.
Para lograr resultados
espectaculares con estos señuelos, al igual que con cualquier otro
señuelo artificial, es preciso hacerlo nadar por los lugares
adecuados, conocer los fondos donde se pesca y los posibles puestos,
canales o pasos de la lubina y lo más importante, innovar en la
recuperación de l señuelo y no parecer un autómata recogiendo sin
parar ya que hacer paradas y cambios zigzagueantes de ritmo son
factores elementales que darán un cambio radical al pescador que
pasara de no conseguir capturas regularmente a pescar abundantemente.