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LIMPIEZA Y REPARACIÓN
DE MANGOS DE CORCHO
Ante
todo, NUNCA UN MANGO DEBE BARNIZARSE.
El corcho de esa forma pierde todas sus propiedades.
El
mango de una caña debe limpiarse al menos una vez por temporada, usando
estropajos de metal que ayudan a pulir el corcho, agua y jabón. La
diferencia después de uno de estos lavados es tan grande que su
apariencia es como de nuevo. Para las zonas metálicas del portacarretes
cambiaremos el estropajo metálico por uno de esparto o por las manos
con el fin de no comer el color.
Los
mangos pueden modificarse facilmente con una lija, y nada más
aclaratorio que hacer una prueba. Pueden ajustarse a la medida de cada
mano, moldearse de formas diversas, etc. El trabajo se comienza con
lijas algo gruesas que coman bien, para que una vez que se llega a la
forma deseada continuar con finas. Los remates de acabado y el pulido se
dan con lijas de grano muy fino o llamadas de agua.
Una de
las reparaciones más comunes en un mango de corcho, suele ser la de
taponar alguno de los poros que se rompen, y que casi siempre se
localizan en lugares donde se nos antojan incómodos.
Hay varias formas de
hacerlo, aunque la mas indicada es con serrín de corcho fino mezclado
con cola de carpintero. Se hace una especie de cemento con las mezclas
que se aplica sobre el poro y una vez todo seco se lija hasta igualar.
Otra, consiste en cortar corcho a la medida del agujero, empapando todo
en cola de carpintero y volviendo a cortar y lijar cuando el conjunto
esta seco.
El
mango después de ser lavado esta preparado para ser reparado
Con una lija y un
corcho de botella de vino prepararemos el serrín para hacer la masa.
Para tapar las oquedades que
aparecen en los mangos se puede hacer una masa compuesta por serrín fino de
corcho mezclado con cola de carpintero.
Texto
y Fotos.
Manuel Iglesias
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