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XV Campeonato
Internacional del Reo
Río Narcea. Cornellana, Asturias.
El jueves
cuando recorría la cuenca del Narcea en dirección al pueblo de
Belmonte donde estábamos citados todos los pescadores que íbamos a
participar en este XV Campeonato Internacional del Reo, a parte de ir
pendiente del estado del río, que se presentaba algo escaso de agua,
intentaba recordar aquel primer año en que me inscribí en un concurso
para pescar un pez del que desconocía sus costumbres, así como su
pesca. No tuve mucho acierto, no logré pescar un solo reo. Este primer
acercamiento, me permitió conocer a muy buenos pescadores de este
salmónido, aprender las técnicas de su pesca, entablando una amistad
que solemos retomar, viéndonos, y pescando a lo largo de la temporada
de pesca.
Con algo de retraso llegamos al pabellón de deportes de Belmonte donde
estaba dando lugar el comienzo de la tradicional espicha, típica
bienvenida para cualquier evento que se haga en Asturias para así
ayudarte a sentirte en entre amigos. Al primero que me encontré fue a
Corral, ganador del campeonato del año pasado. Le seguía una corte de
pescadores que andaban detrás de unas buenas moscas que montar para la
mosca de reo. Saludos de rigor y reencuentro con otros amigos que hacia
tiempo que no veía.
Especial referencia tengo que hacer a dos personas. La primera es para
Arcadio, Presidente de la Federación de Pesca del Principado de
Asturias, por la amistad que me une, y la deferencia que tuvo tanto con
mi persona al concederme una entrevista, robada el sábado por la noche
en la terraza de una cafetería.
La otra persona es Jesús, incansable trabajador en la organización de
este campamento, así como en el Oviedo Pesca Club, entidad pujante en
Asturias en pesca de mar y de río. Tendrás muchos éxitos.
El Alcalde nos desea buena pesca, quedando inaugurado este XV
Campeonato. En el acto del sorteo de los cotos, todavía hay gente que
se pone nerviosa. A medida que salen las diferentes mangas en los cotos,
el nerviosismo aumenta. Todo el mundo pregunta. -¿Qué tal es el coto
que me ha tocado? Al ser el reo un pez que se desplaza a lo largo del
río, nos encontramos que en una determinada hora del día, el coto que
sea, no tiene reos, pero puede ser que a la tarde ese mismo abunde de
peces. Por lo que he visto en este tipo de pesca, queda claro, que hay
cotos muchos mejores que otros, pero la forma de pescarlos, de
arriesgarte el tipo en su pesca, de saber en qué lugar paran, es
fundamental a la hora de encontrarlos en el río.
Siempre he tenido mala suerte en los sorteos. Nunca la bola o la
papeleta me ha agraciado con buenos tramos o con los mejores cotos. Así
este año cuando saqué la papeleta, me dije: - ¡Bueno, uno más!
Estaba equivocado. Esta vez los hados me iban a ser propicios en la
tarde del viernes y del sábado. Me había correspondido, manga de la
tarde en Villanueva, manga de la mañana en Arenas. Así, viendo donde
me las tenia que apañar con los reos, me dedique más, a darle a la
espicha, a la sidra y al condumio, que a pensar sí Villanueva tenia
este año reos.
Llegada la tarde del viernes, con un bochorno que amenazaba tormenta,
con poca fe, me dispuse a pescar en Villanueva. El que conozca este coto
sabe que tiene una longitud de 980 metros, sus mejores zonas de pesca
son, Puente de Bárzana, Playa de Villanueva y la Payariega. Por lo que
la organización antes del sorteo decidió que aquí solo había sitio
para un pescador durante todos los días que dura la competición.
Comencé en la pasarela que le divide con las Mestas. Tenia que afinar
mucho, por tu longitud y sus características solo puedo darle una
pasada. La zona de arriba, hasta el puente de Bárzana lo dejo sin
pesca, para el sereno de ultima hora, así, de esta forma me dio buenos
resultados otras veces.
El tricóptero va pescando lo más pegado posible a la orilla de la
carretera. Lugar apropiado para que salga algún reo a por la mosca. Muy
desanimado pues las únicas que lograba que la tomaran eran pequeñas
truchas. La tarde iba pasando, cada vez me queda menos coto que pescar.
Según subo, al lado de un húmero que cuelga sacando sus raíces del
propio agua, algo plateado se ceba, seguro, a uno de esos minúsculos dípteros
que se caen de los árboles. Entre donde yo me encuentro y la ceba
calculo unos veinticinco metros. Tengo que ir a por él. No puedo
esperar a llegar a su postura, se puede asustar o me ve. Tengo que
asegurar un reo como sea. Me acerco todo lo que puedo. Reconozco que me
puse nervioso. Temblándome el pulso en el momento de lanzar. Revise el
hilo no fuera que tuviese nudos. No los tiene.
Que remedio me queda. Lance. Lo de siempre, posada, deriva de la mosca,
una gran tomada. Varios saltos, una gran carrera, sacadera, a medir.
Estaba contento. Llego pescando a la mitad de mi pequeño coto.
Rebaso el gran pozo salmonero, quiero pescar su descuelgue, donde otras
veces suele presentar algún pez. Nada. Subo pescando con gran
dificultad por la orilla de la derecha, debajo de unos árboles. Hay que
lanzar de izquierda a derecha, de rodillas rozando el agua. Mucha
dificultad. Pero me gusta que sea así. En uno de estos lances, la mosca
q me queda pegada a las piedras de la orilla. Tiro de ella para que
navegue. Tomada. He clavado un reo en menos de una cuarta de agua.
¡Cómo les gustan estas corrientes someras! Y van dos. No esta mal.
Casi de oscurecida, me encuentro en la parte que no he tocado. Me planto
en el comienzo de esta tabla, de brazos cruzados a la espera de que
tenga sereno. No lo hay. Incluso está bajando la niebla. Cambio la
mosca. He puesto una saltona de las de Corral. Pesca y la veo muy bien.
Me quiero marchar. En esa tabla hay una piedra en medio. En su parte de
abajo hace un pequeñito pozo, es casi nada. Siempre que pesco en
Villanueva hago esa tirada, me da un reo. Siguiendo mi costumbre, entre
dos luces. Meto la mosca en ese lugar. La suelo colocar encima de la
piedra. Tiro de la cola, la mosca cae en ese pocito. La noche del
viernes hay una espicha en el monasterio de Cornellana para
acompañantes y para los pescadores que no participan. Allí me fui con
un buen animo. Esta tarde no se pescó nada bien, mi clasificación era
de las mejores. Para reponer fuerzas me dedique a hacer los honores a
los productos que me ofrecían, sin hacer ascos a ninguno. Para
terminar, tertulia con café en una terraza, el tema de conversación,
por supuesto, los reos y su pesca.
Mañana del sábado, madrugón, desayuno con casadielles incluidas. Al
río, prácticamente de noche. Pesca en un viejo conocido de anteriores
jornadas. Coto de Arenas, 1,430 metros. Con los pozos de Arenas y el
Moreno. Tengo como compañero a un pescador francés, a Jorge García
Felipe, asesor técnico de Garper Fishing, que me haría entrega de una
caña de mosca de la Marca GATTI, 9 pies, cola del numero cinco, en la
cena de clausura y entrega de trofeos. Esta caña GATTI, por cierto una
excelente caña, se la regale a mi hijo Álvaro por su apoyo técnico y
logístico a lo largo de todo el campeonato.
Cuando llegué al aparcamiento, el Coto de Arenas, el puro Narcea no me
deja ver su cara. La tiene oculta bajo una blanca bruma. El río
respiraba su aliento de humo esperando que esa mañana los peces se
muestren dispuestos a tomar mi engaño. Así fue. Cinco reos los que
presente a medir. De 34, 39, 32, 35 y 30 centímetros. La mosca de este
día fue la famosa saltona que monta Corral, ayudada en algunos rechazos
por un tricóptero rubión con el tejado en pluma parda que yo monto.
Al final de la jornada del sábado estoy clasificado en primer lugar. Ni
yo mismo me lo puedo creer. Falta por pescar el domingo, pasamos unos
veintiocho pescadores. Yo nunca he tenido mucha suerte a la hora de
sacar los tramos, pero esta vez creo que si que la tuve. El sorteo se
hizo durante la noche, en el bar Casino de Cornellana. Me tocó sacar en
primer lugar el coto que pescaría al día siguiente. Metí la mano,
extraje la primera papeleta que se puso al alcance. ¡Fenomenal! Coto de
Arenas. Mañana no podía fallar. Conozco perfectamente el río en este
punto, si hay reos y se mueven, hay que pescarlos.
Hoy estoy con el primer clasificado en mosca ahogada, Joaquín Rozada
Gordón, que se proclamaría campeón de esta modalidad, gran pescador,
de reos y de salmón. Esta jornada de pesca nos sirvió para que entre
nosotros nazca una buena amistad. Empecé pescando en la parte media del
coto, los reos no estaban por la labor, no se cebaban. Tengo que ir a
buscarlos en aquellos lugares donde la experiencia me indica que se
encuentran. Es en la denominada Pilastre de Nené. Por la orilla de la
derecha, muy cerca del final de la corriente logro dos. Viendo que el
río aquí no daba para más, me encamino a la zona de aguas paradas en
la parte de arriba. Antes de llegar a este lugar, donde éstas empiezan
a romper, con el sol de la mañana diviso un reo de buen tamaña
soleándose en esa postura. Si le lanzo la mosca se va a asustar. Tengo
que arriesgar. Quito la saltona, busco una ninfa. ¿Pero cual? No lo pensé
mucho. Una ninfa de tricóptero. Se la lanzo a la derecha de donde
está. Cuando le rebasa sale a por ella, tomándola con gran voracidad.
A la sacadera y a medir. Llevo tres. Comienzo a entrar en aguas lentas.
A pocos metros, pegado a unas ramas, en el fondo hay otro. Es bastante
grande, de color plateado, recién entrado. La misma operación. Le tiro
la ninfa esta vez a su izquierda, lo mismo que el anterior, la coge sin
dificultad. Cuatro. Me meto con el agua rebasándome el vadeador,
esperando que se ceben, aunque no con frecuencia, si que lo suelen
hacer. Estoy pescando con una emergente. Llevó un buen rato en esta
posición. La orilla de la derecha, aquí tiene una considerable altura,
con buena profundidad. Veo como uno saca toda su cola tomando algo que
le viene por el río. No me puedo meter más en el agua, derivando es
bastante complicado una buena clavada. Esta vez todo sale bien, a la
perfección. Cinco.
Ya en la parte alta del coto. En su comienzo. Unas buenas corrientes, la
mejor, la orilla izquierda río arriba. Con un tricóptero logro sacar
otros dos. De momento son siete.
Llegado a este punto quiero referirme a un buen pescador y amigo, de
Cantabria, Manuel Macho Estrada, mi perseguidor en segundo lugar hasta
la mañana del domingo, en el que la suerte no le acompañó, no por que
no sepa de esto que se llama pesca, que sabe un montón, sino que el
coto de Carbajal no le fue todo lo propicio que deseara. Seguro que para
el año que viene si puede ser.
Estoy sobre las
trece horas pescando por encima de la pasarela. He vuelto a
reencontrarme con la ninfa de tricóptero. La tengo cariño. Con ella he
logrado sacar otros dos reos. Nueve. Me espera Falo Friera sobre el
puente cuando me dirijo al coche. -¿Qué tal has pescado?. Me pregunte.
–He pescado un total de nueve reos. –Le contesto. -¿Esos últimos
con que los has pescado?. –Con esta ninfa de tricóptero, me ha dado
cuatro. –Le contesto. –Toma, te la doy para que pesques con ella.
Cena de
clausura con entrega de trofeos en el restaurante Las Fuentes. Fotos,
despedidas hasta el año que viene si dios quiere. Ya casi en la calle,
Guy Roques, le dice a Álvaro una frase que me está haciendo meditar
desde ese día. –Álvaro: "La pesca evoluciona".
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