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¿Que cuesta una trucha?

Alguno podría decir que una trucha, como ser vivo, no tiene precio, pero no me refiero al precio de una vida, sino a lo que cuesta la pesca de una especie tan común y arraigada en la tradición de este deporte. Otro, más pragmático, diría que la pesca de una trucha no cuesta más que el precio del coto, entre el número de ejemplares capturados, y es a esto a lo que me refiero. Pero hay una, y solo una, que su precio se pasa de lo lógico, y por esto cuento esta historia, la historia de mi primera trucha.

Mi caso debe ser de los más extremos posibles, y esto se debe a que soy onubense, y eso en lo que se refiere a la captura de pintonas es una desgracia como otra cualquiera, ya que esta es una de las pocas provincias en la que si quieres ver truchas la única opción es darte un paseo por la sección de pescadería de una gran superficie, y allí no hay casi sitio para lanzarles la ninfa. Además Andalucía es creo la primera comunidad en la implantación del tan comentado examen del pescador, y ahí empieza mi odisea.

Esta fue la deseada, chica pero preciosa

Teniendo en cuenta que soy estudiante, decidí que iba a ser durante el verano cuando obtuviera la preciada licencia, y después de informarme como dios manda, procedí a comprarme el preceptivo manual del que me iban a examinar, unas 3000 ptas. Aproximadamente, y además, debía inscribirme en un curso que se impartía a unos 60 Km. de mi casa, pero en fin, era el único que había hasta la temporada siguiente, unas 8000 ptas. Ya pasaba agosto y veía como con el calor, terminaba la temporada, y no recibía noticia alguna del curso, y no fue hasta mediados de septiembre cuando recibí la notificación de que yo, como el resto de compañeros, podíamos obtener la licencia previo pago de unas 2000 ptas. Cuando la tuve en mi poder, por fin, rondaba ya el mes de Octubre. Tarde, muy tarde para pescar en un coto normal, solo me quedaba ya el recurso de algún intensivo, que no es poco.

Cogí mi mapa de Andalucía y mi guía de vedas buscando el intensivo más próximo. Constantina era mi destino, 200Km. la distancia y 1700 ptas. su precio. Me desplacé hasta allí y después de pagarlas de muy buen grado, fui en busca del guarda, el cual me abofeteó diciendo que no había una sola trucha en el río, que las repoblaciones terminan con la llegada de los bañistas y campistas veraniegos. Y digo yo, ¿Por qué permiten la venta de licencias todo el año si solo hay truchas de Marzo a Junio?(Buena pregunta ¿no?). Pues así volví a casa, con el rabo entre las piernas y las orejas gachas, buscando otro coto, pero esta vez intensivo de verdad. Riofrio.

Después de informarme bien y de marear con preguntas absurdas a la guardería me enteré de que por truchas no era, y allí me dirigí con mi caña del 7 y la línea del mismo número, a un río que su parte más ancha supera a duras penas los 3 metros. Si no lo han practicado nunca, se lo recomiendo, el juego se llama “¿Dónde se ha enganchado ahora la maldita mosca?”. ¡Por fin!, lo conseguí, una preciosa arcoiris de 21 Cm. y varias fotos, ya que espero que esta (la deseada) siga allí donde estaba antes de alegrarme un buen día. Antes de hacer un recuento debo recalcar mi condición de estudiante, la cual me hace subsistir con lo mínimo, de manera que en mis viajes la comida se basa en una enorme variedad de bocadillos y el alojamiento en la red de albergues. Todo sea por la pesca...

 Justo en este sitio salieron más grandes.

Así que recapitulando:

LICENCIA:

Libro 3000; Cursillo 8000; Gasolina y varios 5500; Licencia 2000

TOTAL 18500

CONSTANTINA:

Gasolina, alojamiento y comida 9000; Coto 1700

TOTAL 10700

RIOFRIO:

Gasolina, alojamiento y comida 12000; Coto 3000

TOTAL 15000

Son en definitiva, 44.200 pesetas por la trucha que comento, si a eso le unimos los materiales de pesca: plumas, anzuelos, pelos, bajos, botas, caña, línea, carrete, gafas...

Y ahora estoy intentando que mi novia se saque la licencia, porque parece que le gusta, o estoy loco, o es que tengo algo contra ella.

No sé que tiene esto, pero me gusta, ya estoy ahorrando para mi enésima visita a Riofrio. Esperando que llegue el día 15 de Marzo, mientras relleno mi caja con toda suerte de marañas de pelo y pluma que cada día se parecen más al insecto pretendido.

 

Y tenía razón el guarda, por truchas no era, no.

Con esto no quiero desanimar a nadie, todo lo contrario, pretendo exponer que es algo tan bonito, tan sano que merecería la pena aun cuando me hubiera costado el triple, y que si la próxima vez que fuera yo a pescar tuviera que pagar la misma cantidad, lo haría sin dudarlo.

Así que si cuando vayáis al río veis a un individuo con una caña de mosca del 7 para Black- Bass, peleándose con la rama de un árbol cercano, ofrecerle algún consejo, seguro que lo agradecerá.

Aurelio Barreda desde Andalucía     
 

 

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